domingo, 13 de mayo de 2012
Despedida del hermoso desastre.
Si uno se atrevía a mirarlo de cerca, con una lupa, muy cerca, más cerca de lo que tiene que mirarse algo que no se ve a simple vista, prácticamente rosándolo, entendería, que aun, debajo de su piel impermeable, había sensibilidad.
Hay tres formas para enfrentarse a esto:
primera, llorar tantas veces, con tanta fuerza, con tantas lagrimas, que cuando encuentres a un pequeño de ojos perdidos, pálido y en aparente descuido de su estado físico, y en un abandono total de su estado interior, No caerá lagrima alguna cuando el pretenda reírse de lo que le dices, que te viene del adentro mas adentro de ti.
Segunda, Respira hondo, que el aire viaje hasta el último rincón de tus pulmones, que ya pueden estar contraídos por la decepción, el oxigeno, viajará por cada parte, evitado lagrimas y amortiguando suspiros faltos de sentido lógico.
Tercero, Mira las pupilas, perdidas y contenidas por esos ojos, esos ojos que conoces bien, Míralas profundo y si en un instante casual, dejas de mirarlas, que solo sea para mirarte por dentro y entenderte…
Entonces, yo cerré los ojos en la banca del parque, y la música mis audífonos resonaban en mis oídos, pero ni idea tengo ahora de que sonaba. En mi mano tenia el botón este que me regaló alguna vez; conecte el cielo, era sencillo, cada vez que yo oprimiera el botón podría llover o podría escampar. Lo tenia en mi mano apagando hacía pocos segundos una llovizna que no esta invitada a la conversación, pero la nube no se iba, algún día tendría que descargarse, y había decidido seguirme hasta el último momento.
Alcanzaba a sentirme algo culpable, mientras el que había llegado impuntual, lanzaba esas rases dolorosas, las palabras más tristes caían en un mar de palabras; entonces, lejos, celos, septiembre, dormían, ella… salían de su boca como las letras que le conformaban u se sumergían en un mar de letras delante de nosotros, y ahí se perdían entre cientos de palabras, y yo en silencio miraba como sucedía, el no se daba cuenta…
Luego que fue mi turno, mis frases llenas de dolor e importancia, las veía salir como hilos de colores que le rodeaban por la cabeza, los brazos, el cuerpo, el pecho… y esos hilos ahí en el pecho, intentaban agrietarlo y colarse hasta dentro para amarrarse al corazón, rodearle los pulmones y apretarlos tan fuerte, intentando conseguir que sintiera algo… Pero que torpes e incapaces hilos… y que fuerte, dura y fría su piel, perdían el tiempo, perdía yo el tiempo, ya todo era nada.
La nube desde arriba seguía vigilando… yo cuando ninguno decía nada, y no habían olas en el mar, ni hilos inútiles lanzándose hacía el, me recostaba, casi inclinaba el cuerpo los 90º necesarios y conseguía verla ahí… esperando, yo no se que… Pero es que pensándolo bien, siempre hay nubes por ahí…
De momento la nube suspiro unos recuerdos, intencionalmente yo sé, era intencional, y la brisa me rosaba la cara y que desgracia. Los ojos me ardían, pero ya no tenia ni una sola lagrima que llorar… Mirar a la nada y en silencio y perderse en los silencios, es la mas certera señal de que algún recuerdo se ha colado entre las imágenes del presente inmediato, ese momento me llenaba la boca de un sabor dulce, por la ilusión de que fuera el recuerdo de mi lo que lo hacía escaparse en ese momento de esa brisa de dolor, como si de repente, la lengua tuviera un montón de cerezas. El dulce rellenaba la falta de aliento. El perdido en quien sabe cuantas imágenes mentales y yo saboreando fortaleza y resignación, en forma de sabor a cereza.
Cuando dejas que el otro pedazo de vida que esta en frente sentado en la banca te hable con la verdad, verdad que es lo que estabas buscando escuchar, cuando dejas que sea como es, porque no es de esa forma en la que pensabas, es eso y es así, las nubes siguen ahí contigo, se quedan, cuando en realidad nunca se han ido… no es tan malo, cuando tienes este botón del que yo conecto el cielo. No todo el tiempo las nubes estarán grises, no siempre suspiraran recuerdos; A veces, de la nada que te queda, porque las palabras desaparecen con el mar de letras y los hilos pierden fuerza en la batalla y se caen al suelo dejándolo partir a ese pedazo de vida. Las nubes pueden traerte brisas de primavera en medio de las cuales un olor a flores le acompañan y logras mirar la vida en otro tono, el tono que te gusta… El botón que me regaló alguna vez, sirve también para esos casos, entonces conectas el cielo y uno apaga el sol, dejas entonces las mas hermosas noches conmigo, bajo las estrellas y una luna enorme, conmigo…
Hay otras tres formas de enfrentarte a esto:
Ríe tanto, que la mascara triste cuando debas estarlo, te encajará ala perfección y te verás igual de hermosa. Segundo, suspira tanto que los recuerdos en brisas buscarán ese mar de letras y partirá con ellas a donde se van sus enormes olas y con el tiempo olvidas.
Tercero, llena tu nada de momentos, colores, olores, sabores… vive contigo la mas bella historia, déjalo ser… con su sensibilidad nula bajo su apariencia impermeable, no dejes de ser tu esa chica que cose sus intentos con hilos de colores…
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Como tú, es la musica, puedo oírla, puedo percibirla, sentirla; se que ahi está transformando cada instante, pero no puedo agarrarla, hacerla mía, tocarla. existe pero es invisible. No logro hacerla material pertenece a ese plano de particulas etéreas que me rodean y me transforman.
ResponderEliminarestas en mi corazón mental desde que aprendí amar tu ausencia. &$#=&/"#?/%$#???
ResponderEliminarEl silencio, es esto que somos
ResponderEliminarcomo me encanta imaginar, que lo que escribes tiene que ver con migo
ResponderEliminarQue trasnochos estos, a veces tan agradables... en busca de ti.
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