jueves, 16 de febrero de 2012

Jugos gástricos.

Te diré un tanto, porque me estoy obligando a hacerlo.
El impulso obsesivo, (así lo siento a veces), produjo "la seña"
¿me llamaste?-si, quedate un ratico más...
Si, 10 minutos.- sientate aquí.
Porque en el sol?- te da energia.
Y así empezó la conversación... de todo un poco.
Más cerca después, en la sombra, yo: para que te quedarás mas tiempo.
Tu: no tengo idea (no te conosco muy bien, ahora)
Las palabras perfectas: "Me quedo otros 10 min, porque quiero, porque me quiero ir también, pero prefiero quedarme disfrutando de ti..."
Esas palabras, tus inventos, las miradas, y esa carita tuya cuando algo te duele, cuando lo que te digo te pone triste, cuando te quedas callado y se que temes equivocarte en lo que dices... el 14 de febrero, tu compañía fue el mejor regalo.
(en la boca, en los labios, sentía un calambre, se secaban, la atracción. moria por decirte... tantas cosas. pero crecí, ahora ahorro dinero, y me ahorro palabras)